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Financiero

Tulas y bolsas de seguridad para transporte de valores y documentos

Qué tula o bolsa de seguridad usar para trasladar efectivo, documentos y muestras, y cómo funciona el cierre que evidencia la apertura.

Tula de seguridad con cierre de cremallera y portadocumentos

En el traslado de valores el empaque es el control. No hay puerta que precintar ni contenedor que revisar: lo único que separa el contenido de quien lo transporta es una bolsa, y esa bolsa tiene que dejar constancia de cualquier intento de abrirla.

Tula o bolsa: cuál corresponde

La decisión no es de tamaño, es de ciclo de vida.

La tula es reutilizable. Va y vuelve entre dos puntos fijos —una oficina y un centro de acopio, una sucursal y la tesorería— y el control lo aporta el precinto numerado que se instala en su cierre. La tula se lava, se revisa y se vuelve a usar; el precinto es lo desechable.

La bolsa de seguridad es de un solo uso. Su adhesivo queda inutilizado al despegarse, de modo que la bolsa no puede volver a cerrarse con la misma apariencia. Es lo indicado cuando el empaque no regresa: consignaciones, remesas, muestras de laboratorio, evidencia.

Entre las dos hay una tercera familia, la bolsa courier, pensada para mensajería: lleva bolsillo portaguía para que el documento viaje fuera del empaque sellado y no obligue a abrirlo para leer la dirección.

Los cierres de tula, en orden de control

Cierre Cuándo conviene
Cremallera Uso diario, apertura frecuente; el precinto va en el tirador
Correa Cargas voluminosas, cierre por presión con precinto en el pasador
Abrazaderas Cuando se busca que el cierre resista el manejo brusco
Ojaletes Permite precintar varios puntos de la misma tula a la vez

Cómo se opera bien

  1. Registre el número al cerrar, no al salir. El número de la bolsa o del precinto de la tula debe quedar anotado en la planilla en el momento del cierre, delante de quien entrega.
  2. No fuerce el cierre. Una bolsa llena hasta el borde cierra en tensión sobre el adhesivo y termina abriéndose sola en ruta. Elija la medida por el volumen real, con holgura.
  3. Verifique antes de abrir. Igual que con un precinto: número contra planilla, revisión del cierre y solo después la apertura.
  4. Conserve el empaque hasta cerrar la operación. Una bolsa abierta y descartada deja de ser evidencia.

Sectores donde esto se usa a diario

Además del financiero, estas referencias se emplean en apuestas para la custodia del recaudo en punto de venta, en farmacéuticos para el traslado de muestras y en cualquier operación donde haya que acreditar que un paquete llegó tal como salió.

Cuéntenos qué necesita trasladar y con qué frecuencia, y le decimos si su caso pide tula, bolsa o las dos.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre una tula y una bolsa de seguridad?

La tula es reutilizable: se cierra con cremallera, correa, abrazaderas u ojaletes, y el control lo aporta el precinto numerado que se instala en el cierre. La bolsa de seguridad es de un solo uso: su adhesivo queda inutilizado al abrirla y la bolsa se descarta. La tula sirve para rutas recurrentes entre puntos fijos; la bolsa, para un envío que no vuelve.

¿Cómo se sabe si una bolsa fue abierta?

El cierre adhesivo deja una marca visible e irreversible al despegarse, y el número impreso en la bolsa se registra al despachar. Si al recibir el número no coincide, o el cierre muestra la marca de apertura, hay evidencia de que el empaque se intervino.

¿Qué medida de bolsa necesito?

Se elige por el contenido y no por el peso: la bolsa debe cerrar sin tensión sobre el adhesivo, porque un cierre forzado se abre solo. Manejamos desde 11 x 8,5 cms para documentos y sobres hasta 52 x 40 cms para paquetes; en courier, nueve medidas hasta 60 x 60 cms.

¿Se pueden personalizar con el logo de la entidad?

Sí, con logotipo, numeración consecutiva y código de barras. En operaciones de recaudo, la numeración es lo que permite cruzar cada bolsa con su planilla.

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